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sábado, 21 de agosto de 2010

George Perec: Las cosas

Sus pasiones no conocían límites; su libertad no encontraba trabas.
Pero se ahogaban bajo el amontonamiento de los detalles. Las imágenes se difuminaban, se enturbiaban; no podían retener sino algunas briznas de ellas, desvaídas y confusas, frágiles, obsesionantes y estúpidas, empobrecidas. No eran ya una continuidad total, sino cuadros aislados; no una unidad serena, sino una fragmentación crispada, como si esas imágenes no hubieran sido nunca sino reflejos muy lejanos, enormemente oscurecidos, centelleos alusivos, ilusorios, que se desvanecían apenas nacían, polvos: la irrisoria proyección de sus deseos más torpes, un impalpable polvo que cubría flacos esplendores, jirones de sueños que jamás podrían asir.

jueves, 24 de junio de 2010

George Perec: Las cosas

Soñaban con abandonar su trabajo, dejarlo todo, partir a la aventura. Soñaban con volver a empezar de cero, con comenzarlo todo otra vez sobre bases nuevas. Soñaban con rupturas y despedidas.