El mundo no es nada. Lo que de verdad es importante no lo olvidas nunca. De esto me di cuenta más tarde, cuando empecé a envejecer. Claro, todo lo secundario, todo lo accesorio desaparece, porque lo echas por la borda, como los malos sueños. No me acuerdo del regimiento —repite con terquedad—. Desde hace algún tiempo solamente me acuerdo de lo esencial.
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domingo, 13 de febrero de 2011
martes, 6 de julio de 2010
Sandor Marai: La amante de Bolzano
Como si fuera la única situación natural y razonable en la vida humana, como si no se pudiese comprender por qué hasta entonces habían hecho otras cosas, por qué habían vivido otras situaciones, como si hubieran estado preparándose para ese instante durante mucho tiempo, con toda su voluntad, con todo su deseo, en la vigilia y en el sueño.
sábado, 23 de agosto de 2008
Sándor Márai, en su última carta
Sin embargo, sería agradable poder estar sentado de nuevo con usted en uno de los escalones de mármol de la espumeante Escalera Española, comentar los sueños y la realidad, tomar luego juntos un vermut en el Café Greco. Ahora, en mi soledad, me persiguen con frecuencia los sueños y yo quisiera obtener, de forma laica, la respuesta a una pregunta impropia que no es posible plantear en la buena sociedad. La pregunta reza: ¿No es posible pensar que tal vez, a pesar de todo, exista el alma?
Carta dirigida a su antigua amiga, Zsuzsa, el 4 de octubre de 1988
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